Me llamo Lucas, tengo 24 años y el fútbol es mi pasión.
Nací en la bella ciudad de Tarragona donde mi padre me hizo fanático del club al que él seguía desde pequeño, el Gimnàstic. A
pesar de haber vivido la mayor parte de mi infancia en Barcelona era costumbre de mi padre llevarme los fines de semana a ver
los partidos del Nàstic cuando militaba en la 2ª división B -la tercera categoría del fútbol español-, a mi no me importaban
los resultados que obtenía el equipo porque mi padre me había transmitido el amor por la camiseta grana, lloraba, reía,
gritaba y amaba a mi pequeño Nàstic a pesar de que él me daba mas disgustos que alegrías. Viviendo tan cerca del Camp Nou
varias veces pensaba por qué no podía tenerle el mismo afecto que le tenía al Gimnàstic al titán blaugrana, nunca encontré
una respuesta.
A los 12 años me radico en Buenos Aires y conozco a mi segundo amor futbolístico, el Club Atlético Atlanta. Tal vez la
cercanía de mi casa con el estadio fue lo que me acercó al Bohemio y logró que me encariñe con la camiseta auriazul, no lo
sé. Lo único que sé es que año a año y partido a partido me sentí mas parte de aquella hinchada y año a año y partido a
partido me sentí parte de ello, me sentí parte del ritual futbolístico de los sábados y me sentí cada vez mas argentino.
Estoy consciente de que viviendo en Buenos Aires podría haber elegido ser hincha de cualquier otro equipo, podría haber sido
hincha de Boca como mi padre o de River o, mas lógicamente, hincha de Independiente dado que posee una camiseta similar a la
de mi Nástic de Tarragona pero no elegí un equipo de primera división, un equipo de la segunda división -y luego tercera- me
eligió a mí para abrazarme en la pasión futbolística.
A veces pienso que al haber nacido en una cuna de un club pequeño que no participa de la primera división de su país me
condicionó a elegir equipos de la misma envergadura pero no me alcanza con esta respuesta, todavía no entiendo como puedo
amar tanto a un equipo que me da mas disgustos que alegrías y mas aún como puedo amar a DOS clubes que me dan mas disgustos
que alegrías. Es tan raro porque a veces escucho a mis amigos pelearse diciendo que su club es mas grande por tener 300 copas
Libertadores o que su equipo es mejor porque tiene 40 millones de hinchas o un estadio para 80 mil personas y que por eso es
que ellos siguen a ese determinado equipo, porque es mejor que el resto... todo esto es tan ajeno a mí... mis equipos no
tienen nada de esto y a pesar de ello los sigo queriendo.
En el resto de la vida nadie elige las cosas que le dan disgustos, uno no elige una esposa que todo el tiempo lo regaña ni
uno elige un trabajo donde se siente disconforme, uno no elige una obra social que no le brinda un buen servicio... uno no
elige cosas que a uno le hacen mal!
¿Por qué elijo ser hincha de un equipo de fútbol que no me da otra cosa que malestar? ¡No tiene sentido! O soy masoquista o
soy un boludo... ¿Por qué no puedo ser hincha de Boca y alegrarme por tener 50 intercontinentales? ¿Por qué no me mueve un
pelo si encima los colores son los mismos que los de Atlanta?
Y sobre todo...
¿Por qué hay mas locos como yo que son hinchas de Atlanta o son hinchas de equipos que están en las mismas o peores
condiciones? ¿Cómo es que hay hinchas de Temperley?
La respuesta mas rápida sería hablar de una autoflagelación mental que los hinchas tenemos por seguir a ESE equipo SIEMPRE
pase lo que pase, la otra respuesta sería "LA PASIÓN", la pasión del fútbol que hace que hagamos las locuras que hacemos.
¡Pasión las pelotas! Estando en pareja con una mina siempre hay pasión pero si la mina nos trata para el culo la pasión pasa
a otro plano y la mandamos al carajo, no hay pasión que me justifique estar con alguien, la pasión es puro mito, una
excusa...
En estos tiempos donde "La verdadera pizza italiana" se compra congelada en supermercados y es fabricada en Uruguay no se
confía en nada, uno no tiene nada... no tiene pertenencia, antaño el argentino promedio era radical o peronista, ahora los
radicales están bajo el agua y los peronistas totalmente segregados, no se confía en los partidos políticos ni en los
políticos que se dan vuelta tan rápido como una tortilla, hoy están con Josesito y odian a Pepito y mañana se sacan una foto
con Pepito y tiran mierda para Josesito. Los medios se preocupan por meter miedo y desconfianza, ni siquiera se puede sacar
guita del banco porque desconfiás de que el vecino te venga a afanar a la salida, el almacenero de la esquina te infla los
precios, el INDEC te miente, tu jermu te cornea, tus amigos te cagan, en el laburo te serruchan el piso o te rajan por
ninguna razón... Todo cambia, nada permanece, nada es tuyo, todo se desmorona.
Todo se cambia, cambia la vida en general pero lo que uno está seguro que nunca cambia y nunca va a cambiar es el equipo de
los amores, cada fin de semana estará allí esperando que lo vaya a ver, los jugadores van a seguir jugando a pesar de todo y
el equipo y el club nunca van a cambiar, siempre van a estar y eso es real. Uno sabe que lo único en lo que puede confiar es
en el equipo, no por pasión sino por lealtad... el equipo que tanto amamos nos es mas leal que todo el resto del mundo y eso
es lo que valoramos. Me cago en tus copas, me cago en tu camiseta, mi equipo a mi nunca me abandonó y siempre está esperando
que lo vaya a alentar y eso es lo que me hace amarlo.
¡Atlanta te amo, Nàstic te llevo en el corazón!
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